sábado, 10 de mayo de 2008

Magia...


Parecía algo imposible de volver a sentir, creí que sería incapaz de volver a verla... pero sí, se despertaron las mariposillas de mi estómago y activaron las alarmas de mi cuerpo y, también, las de mi mente.

Después de verlo negro todo durante un tiempo, esa noche me hiciste ver... cosas. Me hiciste subir a una nube de la que no queria bajar, o mejor dicho, en la que quería estar solo contigo.

Recuerdo el momento en el que nos conocimos, en el que empezamos a hablar, en el que nos callamos, en el que me miraste...

Luego, me besaste, nos besamos...

Recuerdo tus labios, tan suaves, me encantaron. Recuerdo tu aliento a cerveza y tabaco. Y recuerdo como tu barba me creó esa adicción a no dejar de besarte. Podría haber estado así toda la vida.

Por momentos hicistes volar los pajaros que revoloteaban en mi cabeza, porque no podemos enjaularlos. Son libres.

No oíamos la música, solo recuerdo tus brazos en mi cintura, y mi mano entre tu pelo mientras con la otra te acariciaba una mano de las que me rodeaba.

Luego, me hiciste el amor, lo hicimos...

Durante unas horas creí estar en un paraíso. Un paraíso creado sólo para mí, en el que yo había elegido estar contigo. Y yo tenía las llaves de ese paraíso y no quería abrir las puertas para dejarte ir. Recuerdo una cama, en medio del mar, donde no podíamos salir de la cama ninguno de los dos, por miedo a ahogarnos en ese mar, solo y frio. Los dos jugamos a arrojarnos y a cogernos...curioso juego.

Luego, dormimos.

Me abrazaste fuerte, yo quería que lo hicieras.

Me diste un beso y me dijiste que te ibas, que volveriamos a vernos.

No volvimos a vernos, bueno sí, yo sí que te ví, pero no supe que decirte. A lo mejor tu también me viste otro día...

Esa es la magia de amor, a la que no nos podemos negar.

Hoy la siento, mañana no.

1 comentario:

Ricardo J. Román dijo...

Excelente, la magia que describes entre cada palabra y cada gesto. Definitivamente un lugar para reflexionar.

Saludos-