lunes, 10 de mayo de 2010

La llama eterna se puede apagar...


Decidí dejar tu llama viva, día tras día la alimentaba. Quise tenerla encendida porque aún quedaban cosas por hablar y por escuchar. Sentía el mismo amor que al principio, y todos los días ponía una pizca de amor en la mezcla de la cera. Cera que nunca acaba, brota la cera, y la llama siempre permanece encendida.


No quise apagarla, ¿para qué? Yo sabía que en el fondo, no me habías olvidado, que seguías pensando en mí, que seguías queriéndome. Y si algo he estado haciendo estos meses, es eso, pensar en ti, y no dejar de quererte. Pensaba que algún día me llamarías diciéndome que necesitabas hablar conmigo. Que me necesitabas a mí.

Y seguía teniendo la llama encendida.

Ahora sé que no es así, la dejé encendida voluntariamente... con mi ilusión. Con mi ilusión, y con amor, por que eso nunca se apaga. Creo que ha llegado el momento de soplar la vela y no dejar que brote más cera. Es una vela incansable, como yo. No me cansaría nunca de tener la vela encendida, la cera eterna era simplemente, lo que me ayudaste a construir y a creer. No me queda nada que creer.

Y ahora, solo me quedan lágrimas... Se podría decir que son por impotencia de haber perdido el tiempo.. no, no están ahí estas lágrimas por eso. No he perdido el tiempo, he disfrutado del amor una vez más, de lo que me diste y de lo que te dí. Y sólo me queda eso. Y lo mejor de todo, es que nadie me puede quitar eso. Ni siquiera tu.

Fffffuuuuuu......

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca se apaga......

alisbe dijo...

Sí que se apaga... a mí en una ocasión, me la apagaron.

Es díficil apagarla, pero sólo hay que querer hacerlo